A partir de los dolorosos terremotos acaecidos en el país, el 24 de junio de 2026, desde un diferente escenario, El Sistema, como Embajador Nacional de Buena Voluntad de UNICEF, Promotor del Desarrollo Humano de la Agenda 30 del PNUD y Centro de Categoría 2 de la UNESCO, mediante la integración social, movilizó a su personal administrativo, logístico, técnico, académico y musical a fin de dar una respuesta oportuna a esta emergencia.
Una de las primeras acciones fue activar la sede Quebrada Honda como centro de acopio, desde donde se articuló la logística necesaria para recolectar insumos médicos, alimentos no perecederos, enseres personales, productos de higiene personal y agua, los cuales fueron llevados a las zonas afectadas por el terremoto gracias al trabajo conjunto y a las capacidades logísticas y organizativas que ha desarrollado El Sistema a lo largo de cinco décadas.



Cada uno de los más de 400 núcleos ubicados a lo largo del país se sumó a la recolección, por lo que activaron sus respectivas sedes regionales para recibir insumos. Igualmente, alianzas corporativas se unieron a estas donaciones, las cuales fueron centralizadas en Quebrada Honda.
Asimismo, con el objetivo de dar un respaldo emocional a través de la práctica colectiva de la música a niños y jóvenes que atraviesan situaciones desfavorables, se activó el Programa Sonidos que Abrazan, el cual, apoyado en la filosofía del Maestro José Antonio Abreu, prioriza la atención social a personas afectadas, en este caso, por el doble terremoto del 24 de junio.
El Sistema como promotor de esperanza
Con el apoyo de los directores estadales de los núcleos ubicados en las localidades afectadas, se activó a los formadores, monitores y músicos para implementar actividades basadas en tres dimensiones: Escuchar, Explorar y Empatizar, dentro de los campamentos transitorios, a fin de establecer espacios socioeducativos en pro de la atención, el rescate y la reconstrucción social.
“A través de las estrategias socioeducativas fundamentadas en la práctica instrumental y coral, el programa promueve el bienestar emocional, el fortalecimiento de vínculos comunitarios y la protección de niños, niñas, adolescentes y familias ante la adversidad”.


El programa ha permitido establecer una rutina en los campamentos transitorios que cuentan con una población infantil y juvenil considerable, especialmente los establecidos en la región capital.
Durante la primera etapa se buscó atender la emergencia emocional y corporal, a través de actividades lúdicas, recreativas y de acompañamiento en atención médica primaria.
En su momento, se avanzará en brindar formación a los niños que muestran interés en aprender más sobre el transformador mundo de la música.
La labor de El Sistema se adapta según las circunstancias sociales, económicas y culturales que enfrenta Venezuela. En esta oportunidad, la solidaridad y el apoyo trascendieron lo musical para ser un respaldo activo ante una sociedad afectada por un desastre natural sin precedentes en nuestro país.

