Fue creado para desarrollar programas académicos y de entrenamiento para directores de orquestas, intérpretes y especialistas de la música, así como para promover la proyección internacional de nuestras orquestas y músicos.
Desde su inauguración, el 12 de febrero de 2011, todo el que traspasa el Centro Nacional de Acción Social por la Música (CNASPM), la sede de El Sistema, siente la verdadera sensación de sumergirse en una obra de arte, un conjunto arquitectónico de estilo brutalista (obra limpia) diseñado por Tomás Lugo.
Desde la rampa de acceso, con un piso diseñado por Carlos Cruz-Diez, Inducción Cromática Doble Frecuencia, que se extiende por toda la planta baja, la obra de Jesús Soto recibe al visitante. Se trata de la Esfera de los músicos y su posterior degradación en la Lluvia Bicolor. Si se sube al primer piso, la misma lluvia atrapa al observador, hasta que la mirada se topa con tres enormes campanas fabricadas por la casa holandesa fundidora Royal Eijsbout y donadas por la Hilti Fundation. Pero no se trata de meros adornos: hay que esperar la obra y el momento precisos para colocar las campanas frente a las puertas abiertas de la Sala Simón Bolívar y resuene el alegre gong.
Se ingresa a la Sala Simón Bolívar, y el primer impacto son las 888 sillas estampadas con las cromografías de Cruz-Diez, y como dijo el artista: “creé una caja de colores para sentarse a escuchar música”. La visión de las butacas se complementa con la del telón, otra impactante obra de Cruz-Diez. Este recinto cuenta con un órgano hecho a su medida, por la casa alemana Orgelbau Klais. Colinda con el Parque Los Caobos la Concha Acústica del CNASPM, con su puerta basculante que al abrirse, permite que el escenario cuente con un techo de paneles acústicos.
Otro espacio para la música es la Sala Fedora Alemán, con 270 butacas de cuero, expandible a 400, que brinda una experiencia íntima y la sensación de que el público abraza el escenario. También tiene su propio órgano, diseñado por el lutier venezolano Lennar Acosta.
El CNASPM cuenta con dos salas anfiteátricas para noventa personas cada una, cuyas butacas ofrecen el mismo concepto de caja de colores que Cruz-Diez pensó para la Sala Simón Bolívar. Adicionalmente, la sala de ensayo ubicada en el sótano 3, tiene una pared externa limita con el Parque Los Caobos, y un tríptico de vitrales tridimensionales, bautizado como Monitores por su creador, el artista plástico Carlos Zerpa.
De esta forma, el arte en el CNASPM rodea a los músicos, los empleados, los visitantes, el público, porque así lo quería el propio fundador, José Antonio Abreu. Su filosofía era que si los integrantes de El Sistema iban a interpretar música, lo ideal era que lo hicieran rodeados de arte para proporcionar una rica experiencia estética que ofreciera a niños, jóvenes y adultos áreas adecuadas para la instrucción musical y la exposición de los resultados hacia el público en general con eventos musicales y conciertos.

